Balotaje presidencial en Perú: Una elección polarizada

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Introducción

El pasado 11 de abril se realizaron las elecciones de la primera vuelta presidencial en Perú. Keiko Fujimori (Partido Fuerza Popular, de centro derecha) y Pedro Castillo (Partido Perú Libre, de extrema izquierda) fueron los dos de los 18 candidatos que pasaron a segunda vuelta, comicios que se realizarán el próximo 6 de junio.

Estas elecciones se realizan en el contexto de una profunda crisis política. Recordemos que en noviembre de 2020, Perú llegó a tener tres presidentes en solo una semana. La destitución del expresidente Martín Vizcarra, por corrupción, ha develado, además, la pugna entre el Ejecutivo y el Congreso peruano, que se caracteriza por ser unicameral. Su puesto fue asumido por Manuel Merino de Lama, congresista que lideró la moción de “Vacancia por incapacidad moral”, la que terminó con la dimisión de Vizcarra. No obstante, tras seis días depuso su cargo, siendo reemplazado por Francisco Sagasti, por sucesión constitucional, quien lidera el Ejecutivo desde el 17 de noviembre de 2020.

Esta situación generó una ola de protestas, en las que dos jóvenes fallecieron. No obstante, una constante en la historia política peruana es la corrupción en la que se han visto envuelto numerosos mandatarios, como los expresidentes Alberto Fujimori, Alan García ―quien cometió suicidio en 2019 mientras lo investigaban por el caso Odebrecht―, Alejando Toledo, Ollanta Humala y Pedro Kuczynski.

Sin embargo, hay que tener en consideración el peso del Congreso en la estabilidad política, pues tiene la potestad de destituir un presidente por la figura de la “Vacancia por incapacidad moral” ―que considera problemas de salud, fallecimiento pero también la moral del mandatario―. Este instrumento constitucional tiene la alta posibilidad de ser aprobado porque no se ratifica en una segunda cámara, lo que depende de cómo se compongan las fuerzas políticas dentro del Parlamento. Por otro lado, el presidente peruano también puede aplicar la “Cuestión de confianza”, herramienta que le permite preguntar al Congreso si cuenta con su confianza para la gobernanza. Estas dos figuras institucionales, de algún modo, han impactado en la inestabilidad en el sistema político del Perú.

Asimismo, las últimas elecciones parlamentarias han dado cuenta cómo la fragmentación puede perjudicar al sistema político. El sistema proporcional D’Hondt ha impactado en este sentido, pues en las últimas elecciones de congresistas, en las 26 circunscripciones se presentaron 21 partidos políticos.

A pesar de lo anterior, la segunda vuelta presidencial se presenta en un ambiente particular de polarización política. En las últimas encuestas se ha demostrado que Fujimori y Castillo están bastante cerca en las preferencias. Por un lado, el candidato de extrema izquierda supera a Keiko entre 2 a 4 puntos en algunas materias, no obstante la candidata de la centro derecha ha salido airosa de los últimos debates televisivos, lo que se prevé que pueda tomar ventaja. El rechazo a la candidata del fujimorismo se debe principalmente a un rechazo a la corrupción, mientras que también se identifica un fuerte voto anti-comunista en el Perú. Por ello, la elección del 6 de junio está bastante peleada y cada voto contará.